La gran mayoría de los seres humanos nacemos con cinco sentidos que son fundamentales a lo largo de nuestra vida y mucho más aun cuando somos chiquitos. Aprendemos que tocar el horno en funcionamiento duele, aprendemos que no está bueno (por mas atractivo que parezca) comer arena, que si te caes sobre cemento te sale sangre (y duele, dios mío que si), y todo eso. A medida que crecemos, el orden de relevancia de nuestros sentidos va cambiando. Generalmente lo que mas usamos es la vista, luego el oído, luego el gusto, el tacto y el olfato, en un orden general. Se me viene a la mente 'ver para creer', que es algo que la gente dice a menudo.
Un sentido del cual se abusa frecuentemente es el tacto. No estoy diciendo que una persona que vaya 'degustando' absolutamente todo lo que se le ponga en el camino no sería perturbadora, pero ciertamente el tacto es uno de los sentidos más molestos y sobre usados.
Por ejemplo cuando uno va a comprar ropa, tenemos un montón de personas que está pasando sus manitos incontablemente por las interminables góndolas de prendas. Ojo, yo, como muchas otras personas, soy culpable de este y otros crímenes, pero vamos! No hay nada mas molesto que encontrar ESA remera perfecta, blanca, hermosa, solo para encontrar la marca del delito, una aceitosa huella dactilar difusa que alguna otra persona marcó en nuestra remera (NUESTRA), marcándola como propia cual lobo territorial. Obviamente el destino de las prendas marcadas por la gente con manos de maquinista de tren está destinada a la pila poco digna de 'SALES' de la próxima semana, y aun asi, por mas linda que sea, hay que tener estomago para llevarse una prenda con los deditos de otra persona.
Otro ejemplo que viene a la mente es la clásica sección de verdulería de cualquier Hipermercado. Justo para navidad nos embarcamos con unos amigos en la bienaventurada tarea de comprar un chango (UN CHANGO, si) de bebidas alcohólicas. Nuestra última parada era la sección ya mencionada, donde queríamos adquirir un par de melones para licuar con el Gancia. Una amiga ya me había enseñado navidades anteriores como detectar un meloncito a punto, y yo como buena chiquilina que soy internamente estaba súper entusiasmada de mostrar mi cultura melonesa con ellos. La técnica, en las palabras eruditas de mi amiga, consistía en 'Apretarle el culito y ver si esta blandito' (imagínense mi cara en ese momento mágico de mi vida en el que todo se vio mucho mas claro). Llegamos a la pila de melones, aparentemente 'tarde', ya que aproximadamente 30 personas POR MELÓN habían pasado y hecho la prueba, y los melones estaban todos mochos. Y esto no se limita a los melones .. La típica ama de casa que quiere tomates duritos para su ensalada comúnmente se va a encontrar con la siniestra prueba de que todo el barrio palpó e inspeccionó cada uno de los tomates del cajón.
Por eso soy una persona PRO-verdulería APARTE del súper, donde las verduras/frutas no son prostituidas en las manos de todo el vecindario.
Otro problema, y la raíz de este post, es el pelo. Una gran cantidad de individuos en este país nacen con la desgracia y ventaja de tener el pelo lacio. Desventaja porque admitámoslo, un pelo extremadamente lacio es aburrido, victima mediocre de la gravedad. Ventaja porque siempre pareces peinado, incluso después de hacer bungee-jumping o caerte del décimo piso, te morís, si, pero peinada.
En la otra esquina estamos los que nacemos con rulos. La mayor parte de mi vida me la pasé nadando contra la corriente (cosa que me encanta hacer) y trataba de domesticarlos. Aunque al principio eran mas 'ondas locas' que se fueron haciendo rulos a medida que fui creciendo, o a medida que me volví mas y mas neurótica, que se yo. El punto es que vivimos en una sociedad de pelos lacios, y la gente con rulos somos una suerte de albinos, a veces. Cuando tenés el pelo lacio es muy difícil que estés sentado en tu escritorio tomando café y venga algún desubicado a jugar con tu pelo. Cuando tenés rulos, deberías hacerte la idea que eso va a ser una constante en tu vida salvo que te hagas el laciado (y te vuelvas aburrida).
Entonces, nunca falta el insolente de siempre que hunde su mano en tu nuca y levanta TODA esa melena que vos te resignaste a llamar pelo, para dejarte como una parodia del tío cosa después de salir del seca ropa. Y lo peor es que los rulos anularon su contrato con la gravedad hace un par de milenios, lo cual nos lleva, cada vez que esto sucede, a tener que correr (o caminar rápido) hacia el baño mas cercano y remojarlo un poquito para que vuelva a un estado semi normal.
Obviamente que cuando uno hace esto, asume que cuando el cabello se seque va a estar peor que antes.
Por supuesto que más allá de ser el payasito del circo, los rulos cumplen varias funciones imprescindibles que los pobres aburridos de pelos lacio no poseen. Por ejemplo, yo generalmente duermo en un micro clima gracias al aire acondicionado (mejor invento después del microondas), y cuando me levanto me tengo que poner una bata porque sino me solidifico. Obviamente no se que clima hay afuera, hasta que voy al baño y me miro al espejo. Cuando por encima de mi cabeza hay unos 7 cm de infame frizz, es porque hay mucha humedad y probablemente después llueva. Así que, la gente de pelo lacio podrá caerse del décimo piso peinada, pero ellos no vienen con un HIGRÓMETRO incorporado (no, no hablo de medir frutas, sino humedad, Googleenlo).
El pelo con rulos es científicamente mas frágil que cualquier otro tipo de pelo (lacio, ondeado), requiere mucha mas preparación después de la ducha y todo un presupuesto en crema para peinar, baños de crema y champúes que DICEN ayudar a la causa.
Las compañías de cosmética para el cabello se aprovechan de la desesperación de la gente con rulos, predicando soluciones mágicas que uno SABE que no van a funcionar pero que luego te acordás de ese maldito refrán que dice que 'no lo sabes hasta que no lo intentas'.
Obviamente casos extremos te llevan a recurrir a Internet. Vos sabes que llegaste a un extremo cuando terminas tipeando en Google 'peinar' + 'rulos'. Ahí es cuando te tenés que dar cuenta que realmente estas desesperado.
No hablo por experiencia propia, no no.
Internet es divertida en ese sentido. Te encontrás con miles y miles de foros de belleza de discusiones con adolescentes que piden SOCORRO como si sus padres las golpearan. Hola, solo naciste con rulos, nada mas. Infaltables son los 237 posteos en diferentes lugares con 'ODIO MI PELO', donde aparece una persona con crisis existencial y diferentes personas que le dicen o 'No te preocupes, hacete el laciado' o 'No te preocupes, resignate y goza'. Pero nadie dice nada concreto, nadie dice cual es el secreto, y sin embargo uno ve las propagandas de productos para rulos y vos los ves y decís.. Tener rulos asi es arte! Pero claro, lo que no se tiene en mente es cuantos DÍAS estuvieron armándole los rulos a esa chica.
Ciertamente cuando están bien, los rulos son lo más. No hay nada mas copado que una cabeza llena de pequeños resortes. Vas caminando y casi los podes escuchar.. BOING, BOING, BOING. El pelo lacio no hace eso, porque el pelo lacio es emo.
Así que, si sos una de esas, no te compres un producto súper mega comercial. Anda a tu peluquero de confianza (si tiene rulos, mejor) y preguntale que recomienda.. Mientras no te diga que te rapes, seguro algo copado te tira. Tampoco caigas en los resultados de google ('peinar' + 'rulos') que recomiendan ponerse huevo, baba de caracol, placenta de tortuga.. Ni siquiera gel (No hay nada mas peligroso que una masa de rulos dura como el concreto!).
Y si no tenés rulos, resignate y busca a tu enrulado/a mas cercana para que alegre tus días grises. Y hagas lo que hagas... no le toques el pelo!!!
Ta' Mañana!
Filosa Sofia
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario